Tarea Ordenamiento: “Me desordeno, amor” (II)

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LA HABANA, Cuba.- Con el último incremento en las cifras del virus chino en Cuba vuelve a salir a flote el problema de las grandes multas, en particular en la capital. Y no es que las hubieran eliminado, pero sí habían disminuido; el periódico local Tribuna de La Habana se jacta de unas 700 multas en un solo día. Hoy la legislación vigente es el Decreto 31, que sustituyó al 14, en cuanto a contravenciones relacionadas con los protocolos sanitarios que están establecidos.

Una parte importante de las multas es casi el 30 % son debido a las aglomeraciones de personas en establecimientos comerciales, colas necesarias que tiene que hacer el cubano para poder comer, comprar medicinas, artículos de aseo e incluso transportarse dentro de la ciudad.

Por otra parte está la exhautiva campaña de hostigamiento que lleva a cabo el régimen a través de fuertes sanciones con la idea de controlar los precios en el sector privado, esto como resultado de la implementación de la Tarea Ordenamiento. Sin embargo, hasta el momento no han tenido resultados positivos, solo logran incrementar el mercado negro, ausentar del comercio alternativo las mercancías y disminuir, aún más, el poder adquisitivo de la población cubana.

Lo anterior no es coherente con el devenir gubernamental —la venta de productos por parte del Estado a precios abusivos e incluso especulativos—, la misma situación que el régimen quiere frenar en el sector privado.

Si bien es cierto que la doble moneda provocó grandes distorsiones en la economía del país, la inflación que se espera en los próximos meses nunca se había visto en el escenario económico nacional durante 25 años. Este era un mal necesario, con un único problema político: ¿cómo la continuidad iba a quitar algo que había diseñado el difunto Comandante en Jefe? Es lo mismo que admitir que Fidel Castro con esa decisión hundió la economía del país y frenó su desarrollo.

La inflación en Cuba llegó al 193% en los años 90, cuando desapareció el bloque comunista, en la crisis conocida como Período Especial en Tiempos de Paz, marcada por una gran hambruna en el país. Sin embargo, algunos economistas y cubanólogos prevén en estos momentos que el nuevo proceso inflacionario  puede alcanzar más del 900 %.

El dólar —en el mercado subterráneo— se cotiza a unos 50 pesos, por lo que la tasa oficial ha quedado duplicada y hay provincias en que es más difícil la adquisición y llega a alcanzar 60 y más.

El hecho de que el Estado abriera mercados en dólares sin tener respaldo en este tipo de moneda, añadiendo el hecho de que solo en estas tiendas se puede adquirir algún producto, lanza al pueblo hacia el mercado negro para poder comprar esta divisa y solucionar al menos algunos de los graves apuros de abastecimientos que ya hoy están generalizados.

La situación en Cuba quieren hacerla dependiente del embargo y las sanciones que impuso el presidente Trump, pero si bien es cierto que hay una buena influencia en algunas de las medidas, si hubiera liquidez se pudieran comprar muchas cosas en los propios Estados Unidos de América, al igual que se adquiere  el pollo; pero la realidad es que no hay acceso a los mercados de crédito, y la deuda con el Club de París también influye. Algo que da el toque final es la ineficiencia con que se lleva la economía, como un tiovivo, dando vueltas.

Es incomparable el aumento de los salarios y pensiones con el de los productos y servicios de primera necesidad. El ingreso creció alrededor de 5 veces, mientras que los gastos han aumentado hasta 10 veces, en particular en este tipo de bienes.

Analizando el panorama actual, cualquier economista se atrevería a afirmar que el valor del salario de los cubanos se hundirá a corto plazo, a pesar de lo que dijo Marino Murillo, cuando anunció otra reforma salarial que sería para que la pírámide tome realmente la forma que debe. Además planteó que se llevará a cabo en la medida en que la economía crezca, lo que es un total eufemismo.

Pero, por otra parte, también el propio “zar de la economía” ha manifestado que el desempleo puede llegar a la cifra de 300 000 trabajadores de las empresas estatales no rentables, las que deberán cerrar. Hay que tomar en consideración también que algunas de las empresas tienen las plantillas infladas, lo que en estos momentos oculta la realidad del desempleo. El mayor factor influyente en este fenómeno negativo es que no se tiene en cuenta la productividad.

Las verdaderas reformas estructurales que requiere la economía en Cuba la dictadura no está en disposición de llevarlas a cabo, y no quiere destrabar el sector privado, solo se ponen curitas, pero luego no van a tener a donde llevar la mano de obra que va a quedar desempleada.

*Nota: Para ver la primera parte haga clic aquí.

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