¿Borrón y cuenta nueva? La venta liberada de carne de res y leche en Cuba 

LA HABANA, Cuba. – “Ahora, los campesinos pueden consumir la carne de su propio rebaño”, esa fue la sutil interpretación de una Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) de Sancti Spíritus a partir de la directiva que permite a los campesinos sacrificar algunas reses, según reportó Radio Reloj el pasado 6 de mayo. 

El procedimiento para el sacrificio de las reses y el consumo y la comercialización de su carne fue establecido en la Resolución No. 139/2021; mientras que el procedimiento para la comercialización de la leche fresca de vaca, búfala, cabra y sus derivados quedó establecido en la Resolución No. 140/2021 del Ministerio de Agricultura, las cuales entrarán en vigor a principios de junio. Tales resoluciones se esperaban desde la publicación del Decreto No. 35 “De la comercialización de productos agropecuarios”, del 19 de marzo de 2021. 

Ahora, para “destrabar las fuerzas productivas y dinamizar el sector”, el gobierno de continuidad pretende hacer borrón y cuenta nueva de los 42 años de persecución y cárcel contra las personas que sacrificaran reses, vendieran su carne e, incluso, contra quienes la comparan y consumieran. Ahora también se reconocen los derechos inherentes a la propiedad sobre el ganado bovino y caprino. Varios años más de buena voluntad y denodado trabajo deberán transcurrir antes de que los guajiros puedan disponer de algunas de sus reses, puesto que la crianza se dificulta por la carencia de piensos, insumos y combustible, a la par de las sequías, los huracanes y otras calamidades naturales. Además, los mecanismos y niveles de control se perfeccionan y aumentan. 

El productor podría sacrificar para el consumo y comercialización solo un animal de cada tres que incremente en su rebaño, que serían añojo, torete, toro o las hembras de desecho no aptas para la reproducción, previa certificación de la autoridad competente. Para ello, el campesino deberá estar inscrito en los Registros de la Tierra y de Control Pecuario y haber cumplido los compromisos del encargo estatal en los contratos de compraventa de la leche y la carne. Las solicitudes de autorización se presentarán ante las delegaciones municipales de la Agricultura, y los sacrificios deberán realizarse en los mataderos de esas instancias. Los propietarios podrán vender en el matadero, la red especializada aprobada por los gobiernos municipales, las entidades del turismo, la red de tiendas, el mercado en moneda libremente convertible, la Zona Especial de Desarrollo del Mariel y otros destinos autorizados.

En cuanto a la comercialización de la leche fresca de vaca, búfala, cabra y sus derivados los precios serán establecidos por el Consejo de Ministros. Entre los objetivos esgrimidos para emitir las autorizaciones está reconocer los derechos inherentes a la propiedad sobre el ganado bovino y caprino, estimular los esfuerzos de los productores para producir y vender la leche fresca, brindar a la población productos lácteos a precios por acuerdos, y promover el acceso de los productores a los diferentes mercados. Las empresas lácteas y de comercio minorista pueden contratar directamente la compraventa. 

Los productores contratados que no puedan entregar la leche fresca por la distancia existente entre el lugar de su producción y donde se acopia la podrán convertir en queso, cuyo precio será pactado de acuerdo con su calidad. Por su parte, los productores contratarán la venta de leche de cabra y búfala con la Empresa Láctea para cubrir dietas especiales, de acuerdo con las necesidades del territorio. La comercialización puede realizarse en las entidades del turismo, la red de tiendas,  mercado en moneda libremente convertible, la Zona Especial de Desarrollo del Mariel y otras entidades autorizadas al efecto.

Las sanciones de hasta 20 años de prisión por el sacrificio ilegal de ganado mayor y la venta de sus carnes fueron incluidas en el Código Penal en vigor desde noviembre de 1979, el cual que sustituyó al Código de Defensa Social promulgado en 1936. En 1989 se modificó el documento, pero se mantuvieron altas condenas.  Hasta hoy, muchos propietarios han sido multados y encarcelados incluso por muerte accidental del animal o la matanza realizada por ladrones que se llevaban la carne para venderla en el mercado ilícito.

El total de ganado vacuno en la Isla es de 3 817 000 (entre propiedad estatal, no estatal y otras formas), según el Anuario Estadístico de 2019. Sin embargo, la cantidad real de reses se desconoce debido a los “préstamos” entre las entidades la víspera de inspecciones de autoridades estatales. De todos modos, es evidente la disminución sostenida por muerte debido a la carencia de alimentos, agua y otras causas. El gobierno ha reconocido la imposibilidad de recuperar la ganadería a corto plazo por el desmedro y la elevada inversión económica indispensable. Actualmente se estimula la cría de ganado menor, pero solo a un nivel muy incipiente.

La carne roja, la leche y el queso, con altísimos precios y surtido limitado, pasaron de la venta en  pesos convertibles (CUC) a la oferta en moneda libremente convertible (MLC), o sea, dólares. Los niños no escucharán los grandes planes de Fidel Castro ni las promesas de Raúl Castro de recibir un vaso de leche diario después de cumplir los siete años. Los delitos y sufrimientos asociados ya no serán más, por obra y gracia de las conveniencias coyunturales, pero nadie pedirá excusas a las familias rotas ni solucionará los daños morales y las dolencias físicas.

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