Cuba, sin ostracismo pandémico

Cuba, Turismo, COVID-19
Turistas italianos caminan afuera de un hotel en La Habana el 30 de mayo de 2020 (Foto: AFP)

LA HABANA, Cuba. – El turismo internacional es la principal motivación para reabrir el país, donde las autoridades estiman el coronavirus controlado. La situación económica, agravada por la pandemia, requiere impulsar las actividades productivas detenidas o limitadas desde el 11 de marzo.

La provincia de La Habana, con sus 15 municipios, empieza la primera fase de recuperación post COVID-19 desde el viernes 3 de julio por autorización del Grupo de Trabajo Temporal del Gobierno, anunció el primer ministro del régimen Manuel Marrero Cruz este miércoles. Trece provincias y el municipio Isla de la Juventud ya transitan la segunda fase, mientras la provincia de Matanzas se incorporará una semana después.

El 18 de junio habaneros y yumurinos no pudieron unirse a la primera fase por mantener casos activos de coronavirus y algunos barrios cerrados por focos. Ambas provincias resultan las de mayor complicación para su reapertura fundamentalmente porque son los principales polos turísticos de la Isla.

Cuando parecía que La Habana se incorporaría el 1 de julio a la primera fase, aunque permanecía cerrado un espacio de Centro Habana, se reportó un pequeño brote en otro municipio, considerado bajo control pero no erradicado aún. Similar situación aconteció en Matanzas. Los cinco parámetros sanitarios establecidos se cumplen y se ha asegurado milimétricamente que todo esté listo con 256 medidas, según argumentó la vicegobernadora de la capital en la Mesa Redonda, el 1 de julio.

Los grandes inconvenientes en la capital serán el transporte público tradicionalmente insuficiente, la aglomeración en las colas para adquirir alimentos y el déficit de productos agrícolas. A pesar de que los taxis ruteros y privados podrán circular y los ómnibus han sido reparados durante la paralización del servicio seguirán siendo insuficientes, aún más por las limitaciones de su capacidad a tono con las medidas sanitarias.

Por su parte, los servicios de trámites legales y de esparcimiento se activan paulatinamente, y las usuales actividades recreativas por las vacaciones de verano, sobre todo infantiles, tendrán la carga adicional de las ansias de comida y esparcimiento exacerbadas por el confinamiento durante tres meses.

Con el turismo nacional en varios hoteles y centros de campismo de las provincias comenzó la primera fase, pero en la segunda se promoverá el turismo internacional en los cayos Coco, Guillermo, Cruz y Santamaría, así como en el Hotel Internacional de Varadero. La actividad náutica y las marinas funcionarán. Los visitantes podrán rentar autos para utilizar allí, aunque no podrán salir del polo turístico. La medida recuerda la época en la que los cubanos tenían prohibido entrar a los hoteles de su país.

La recuperación de la actividad turística internacional es escasa a corto plazo por  los temores al contagio de la COVID-19. La crisis económica y su incidencia en la población de los respectivos países desaconsejan gastos superfluos. Con las fronteras cerradas y los vuelos cancelados desde los principales países emisores de turistas, como Canadá y algunas naciones europeas, difícilmente los visitantes llegarán en cantidades apreciables mediante vuelos chárter.

Aún habrá mucho que comentar sobre la recuperación post COVID-19. Lo único cierto en Cuba es que la situación económica se agrava y las privaciones tienden a incrementarse, sin que se vea una luz al final del túnel.

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