Electroshocks en Cuba: ¿una herramienta del régimen para reprimir?

LA HABANA, Cuba.- Luis Manuel Otero Alcántara fue liberado del Hospital Calixto García, de La Habana, el 31 de mayo último, en donde había estado retenido por  la Seguridad del Estado cubana durante 29 días, luego de haber realizado una huelga de hambre y sed. Pocas horas antes, CubaNet publicó un texto a partir de una fuente anónima la cual afirmaba que al artista y líder del Movimiento San Isidro lo estarían tratando con Terapia Electroconvulsiva (TEC), o electroshocks/electrochoques, por tentativa de suicidio.

“Yo estaba en una consulta y él pasó por el pasillo acompañado de dos tipejos e Ifrán Martínez Gálvez (vicedirector quirúrgico del Calixto García). Yo nunca lo había visto en persona, pero lo que pasó por ahí fue un ente. El médico que me atendía es el que me explica todo y me dice que el tío (de Otero Alcántara, que ha aparecido en videos difundidos por la Seguridad del Estado) está prestado con la policía”, confirmó la fuente, la cual exigió el anonimato por temor a represalias.

En entrevista con CubaNet, al día siguiente de su liberación, Otero Alcántara reconoció que entre los especialistas que lo atendieron se hallaba un psiquiatra de apellido Velázquez. Pese a desconocer si había recibido electrochoques, precisamente, la pérdida de la memoria reciente y desorientación temporo-espacial es una de las consecuencias de este tratamiento.

Usos y consecuencias de las TEC

La Terapia Electroconvulsiva (TEC) es un procedimiento que se realiza con fines terapéuticos para situaciones clínicas muy precisas en Psiquiatría, y consiste en pasar descargas eléctricas al cerebro para provocar una convulsión breve en el paciente.

El especialista en Psiquiatría Emilio Arteaga Pérez explica que se implementa “sobre todo cuando se trata de depresiones de nivel psicótico muy profundo con ideas suicidas mantenidas que ponen en peligro la vida, y que no da tiempo tratar por otras vías o no haya respuesta al tratamiento antidepresivo y psicoterapéutico”. También se emplea para tratar otros estados mentales graves como psicosis muy profundas que tampoco responden a los fármacos antipsicóticos y cursan con agitación incontrolable o estados catatónicos.

“Lo otro es que eso no viene solo, va con antipsicóticos, como tratamiento farmacológico adicional”, refiere Arteaga Pérez.

Para proceder con los electrochoques se debe poner anestesia general y se aplican entre cinco y diez sesiones en días alternos y en ambiente controlado. El efecto es un daño psico-orgánico que provoca trastornos en las funciones de síntesis: conciencia, atención, memoria y orientación; así como trastornos cognitivos: sensopercepciones y pensamiento. Las consecuencias pueden llegar a ser peores en caso de aplicarse el tratamiento en pacientes sanos.

El prolongado encierro e incomunicación de Luis Manuel Otero Alcántara, así como los videos filtrados por la Seguridad del Estado, enseguida encendieron las alarmas incluso de especialistas del gremio. No sería esta la primera vez que se emplean las TEC como forma de castigo y tortura a disidentes. Existen no pocas evidencias y testimonios de su uso en regímenes del campo socialista, también en Cuba, donde se dieron casos en que los pacientes, los opositores, terminaron con graves trastornos mentales.

“A aquella sala, además de criminales perturbados -narra el periodista Luis Cino- iban a parar desertores, drogadictos, homosexuales (que eran considerados enfermos mentales) y todo tipo de inadaptados. Había sentenciado Che Guevara en El socialismo y el hombre en Cuba que quienes no encajaban en la perfección de la sociedad comunista no podían estar en su sano juicio. El requisito para salir de ese infierno no era la mejoría real o aparente. Los que lograban salir lo hacían por la intervención de alguien influyente, que ´resolvía´ el alta médica. O irremisiblemente idiotizados, luego de recibir varias sesiones de electroterapia, término eufemístico que usaban para referirse al electroshock”.

El Dr. Arteaga alerta además: “Recuerda que todos esos psiquiatras del MININT (Ministerio del Interior), sus profesores se formaron allá en el antiguo campo socialista”. Vale mencionar  igualmente que los oficiales del G2 cubano son sucesores de la KGB y la Stasi.

Un paciente sano

Luis Manuel Otero Alcántara fue desalojado de su vivienda por la Seguridad del Estado en la madrugada del 2 de mayo último. Ese día cumplía alrededor de una semana de huelga de hambre y sed, su segunda en menos de seis meses, esta vez para exigir la devolución de sus obras, el cese del cerco policial a su vivienda y de la censura artística.

Los medios de prensa oficiales trataron en todo momento de desacreditar la huelga, pero, por otro lado, el artista permanecía incomunicado y el centro hospitalario completamente militarizado.

Aunque hasta el momento no existen pruebas de que haya sido sometido a electrochoques, para el Dr. Arteaga tampoco existe nada que indique lo contrario. Además, existen igualmente testimonios de presos políticos cubanos que no conocieron o se percataron de haber sido sometidos a este método de tortura hasta años más tarde.

“Decir que sí no sería serio de mi parte, sin tener pruebas, pero yo puedo plantearme la hipótesis basada en la incongruencia de todo este proceso con él. Lo que sea que le hayan hecho como supuesto proceder terapéutico para algo que no padece es daño intencional. Lo otro que refuerza la hipótesis es el hermetismo de ese ´equipo médico´ que no da la cara y solo filtró videos manipulados de la Seguridad del Estado”, declaró el siquiatra y añadió:

“El punto clave es: ¿qué hacía allí ese paciente sin antecedentes de trastornos mentales y que entró forzosamente a un hospital por una cosa que no comprometía la vida, según ellos mismos? ¿Por qué lo trataron por psiquiatría si estaba en su sano juicio?”.

En caso de haber sido sometido a este tipo de tratamiento, se trata de una “mala praxis y maleficencia, de una violación ética”, asegura Arteaga.

Por su parte, Luis Manuel solo recuerda haber sido atendido por varios especialistas, entre ellos el psiquiatra, Dr. Velázquez. Pero no sería esta la primera vez que el artista es sometido a tratamientos o análisis psicológicos: “Yo estaba preso en un hospital que es una prisión. (…) pero a mí un psiquiatra, un psicólogo, no me viene dando muela desde ahora, desde el hospital Fajardo, en todas las detenciones hay una psicóloga que me interviene y me trata de convencer, y dialogamos; una me dijo que yo me estoy victimizando, porque el régimen me da cuatro palos y yo protesto, con esa no hablé más. La primera me decía que yo estaba equivocado, que si yo fuera hijo de ella me iba a dar cuatro palos, a esa tampoco la pusieron más, me tocó ahora esta persona”, relató el artista.

No obstante, para saber si ciertamente Luis Manuel Otero Alcántara recibió electroshock debería ser evaluado por un equipo médico independiente. Pero, mientras más días pasen más difícil será identificarlo, según explica el Dr. Arteaga, aunque señala además algunos síntomas o señales que pudieran manifestar individuos sanos sometidos a este tratamiento psiquiátrico: confusión, dificultad para recordar cosas recientes, incoherencias en el discurso y trastornos en la atención.

Asimismo, el médico hace una observación: desde que el artista fuera liberado, apenas ha mencionado las causas que lo llevaron a desarrollar la huelga de hambre y sed.

Ojalá y un día podamos conocer la verdad sobre esta y otras muchas cuestiones similares, que las consecuencias para el artista, en ese caso, no sean catastróficas, y que, como mínimo, se continúe alertando y llamando la atención sobre el uso de este método criminal, por parte de la dictadura cubana, como forma para silenciar a los opositores pacíficos en la Isla.

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