“Es tiempo de empezar a desechar la mentira y la explotación”

LA HABANA, Cuba.- “Estoy siendo explotado laboralmente (…) Se me exige trabajar horas extras pues, en la actualidad, el centro no cuenta con personal porque este se encuentra cumpliendo misiones en otras naciones”, declaró Víctor Manuel Hernández Navarro, Licenciado en Imagenología del policlínico No. 3 de la Isla de la Juventud.

El especialista de la salud narró que, desde el 4 de marzo de 2020, acudió al órgano de justicia laboral con el propósito de exigir no trabajar más horas extras. Al no recibir respuesta, se dirigió a la Fiscalía General de la República de Cuba, en donde comenzaron a tramitar su queja.

Por más de cuatro meses se ha postergado su caso, luego de que el director del centro en el que labora hablara con la fiscal a cargo del proceso con el objetivo de frenar o evadirlo.

“El director del policlínico, de conjunto con el sistema judicial, me ha querido silenciar. Aunque estoy presentando mi caso de forma aislada, creo que otros trabajadores pueden estar pasando por situaciones similares”, afirmó.

La denuncia de Hernández Navarro coincide con un comunicado de Human Rights Watch (HRW), este 23 de julio, respecto a las normas represivas que emplea Cuba contra los médicos en misiones internacionalistas.

“El gobierno cubano impone normas draconianas a los médicos en misiones sanitarias que vulneran sus derechos fundamentales (…) En noviembre de 2019, las Relatoras Especiales de la ONU sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuencias, y sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños, pidieron información al gobierno cubano sobre las condiciones laborales de las misiones médicas cubanas. Las relatoras indicaron que habían recibido información, incluso de primera mano, sobre condiciones laborales que ´podrían elevarse a trabajo forzoso´”, señaló la ONG.

Por el testimonio de Víctor Manuel Hernández Navarro, evidentemente, las condiciones de trabajo forzoso en los médicos cubanos no se circunscriben solamente a las misiones médicas internacionalistas, las que, a su vez, se sostienen en la sobreexplotación de los profesionales en la Isla.

Durante décadas, los profesionales de la salud cubanos han visto limitados sus más elementales derechos, como el de salir libremente del país.

Según el mismo pronunciamiento de HRW, los “trabajadores sanitarios en Cuba se consideran población ´regulada´ y deben obtener una autorización especial para salir del país antes de recibir un pasaporte, incluso si renuncian a sus cargos en el Sistema Nacional de Salud. La normativa cubana intenta justificar estas restricciones invocando la necesidad de preservar a los trabajadores que realizan actividades vitales para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país”. Sin embargo, estas restricciones severas, que se aplican por tiempo indefinido, “resultan claramente desproporcionadas para el objetivo buscado”.

Para Hernández Navarro, debido a las condiciones de explotación laboral, muchos llegan a enfermarse. “Creo que es tiempo de realmente empezar a desechar la mentira, a quitar las trabas objetivas y a eliminar esta nueva forma de explotación”, aseguró.

Por sus denuncias, a Hernández Navarro se le ha exigido que pida la baja laboral. “Es por situaciones como esta ‒alega‒ que profesionales cubanos en ocasiones emigran a otras naciones”.

La otra cara de la moneda de esta situación son las precarias condiciones de la “potencia médica cubana”, que han sido denunciadas durante años por los ciudadanos cubanos.

“En ocasiones, los pacientes fallecen o se complican esperando ser atendidos en los servicios de Urgencias. Y los turnos médicos se tramitan incluso con meses de antelación. Y se trata de que no contamos ni con el personal ni con los recursos suficientes para satisfacer las demandas”, explicó una doctora que prefirió el anonimato por temor a las represalias.

El Artículo 4 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que “nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas”.

También el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconoce el derecho a condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias, así como a un nivel de vida adecuado.

El trabajo forzado se encuentra igualmente prohibido por los Convenios 29 y 105 de la Organización Internacional del Trabajo, ambos ratificados por Cuba.

Aún no se contabilizan detalladamente las deserciones o exilios de los profesionales de la salud de Cuba en las últimas décadas, pero se estiman en unos cuantos miles. Todos ansían mejores condiciones laborales y económicas.

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