¿Funciona una economía a golpe de decretos-leyes?

MADRID, España. ─ Los dirigentes del régimen comunista cubano siguen obstinados en la idea equivocada de que una economía funciona a golpes de decretos, resoluciones y normas administrativas. Es lo mismo que con la Tarea Ordenamiento y sus miles de páginas publicadas en la gaceta oficial del 10 de diciembre de 2020. De todo aquello queda más bien poco. Y han tenido que volver a publicar centenares de normas para desandar lo andado. Entre una cosa y otra, el tiempo pasa, y con ello los márgenes de actuación de las políticas públicas se van estrechando. Conclusión: los cubanos no tienen para comer después de horas de largas colas.

Inasequibles al desaliento, y frente a un momento económico excepcional que cada vez se va pareciendo más y más al llamado “Periodo especial”, los comunistas cubanos, en la víspera de su VIII Congreso, anuncian la aprobación de tres decretos-leyes y un acuerdo, todo relacionado con “importantes temas de la actualidad cubana”, o eso es lo que dice Granma en su portada.

Al parecer, en la nómina de deberes hechos que se quiere presentar en el próximo congreso comunista a alguien se le ocurrió que había que proponer sendos decretos-leyes relacionados con las Telecomunicaciones, las Tecnologías de la Información y la Comunicación, y el Uso del Espectro Radioeléctrico.

Y alguien podrá creer que estas normas pretenden conseguir la “informatización del país, la soberanía tecnológica”. Nada de ello es así. Detrás de esta normativa hay otros intereses que tienen poco que ver con la capacidad de incremento de la red o una mejora de las tarifas del monopolio.

Llama la atención el hecho que todavía siguen utilizando el término ─ya obsoleto─ de “informatización”, cuando lo que se impone en todo el mundo avanzado es digitalizar. No pasa nada, en esto los comunistas cubanos llevan un atraso promedio de unos 10 a 20 años con respecto al mundo.

Lo más destacado de este decreto-ley es que quieren hacer que la gestión del espectro radioeléctrico sea eficiente, una cuestión que está por ver. Pero lo más importante para ellos, sin duda alguna, y así lo afirman con tono grandilocuente, es “contrarrestar las agresiones radioeléctricas y en el ciberespacio, a salvaguardar los principios de seguridad e invulnerabilidad de las telecomunicaciones en beneficio de la economía, la sociedad, la seguridad y la defensa nacional, el orden interior y la defensa civil”.

Se tiene la impresión de que realmente lo que quieren es poner el cerrojo carcelero a la red de redes. No en vano todas estas normas están orientadas “a defender los logros alcanzados por nuestro Estado socialista”, justo lo contrario de lo que necesita la economía. Bueno, ¿quién lo iba a decir? Al palo de la represión callejera y física de los agentes de la Seguridad del Estado se une ahora el control de la información que circula por las redes. No sé si lo van a conseguir. No se puede matar moscas a cañonazos. Pero los cubanos deben prepararse para lo peor.

Otro decreto que ha sido anunciado es el relativo al Sistema Empresarial Estatal Cubano, en este caso para regular los principios de organización y funcionamiento de las empresas estatales, las empresas filiales y las organizaciones superiores de dirección empresarial, que integran el sistema empresarial estatal cubano. Más lío, burocracia e intervencionismo político espera a las empresas, para que nadie pueda escapar del control político. ¿Cómo si no se viera venir? Siento tener que decirlo, pero, tras la Tarea Ordenamiento, la prioridad de las empresas estatales está en sobrevivir y evitar situaciones de insolvencia que deriven en quiebras.

Al régimen comunista no le tiembla el pulso cuando tiene que cerrar empresas. Desde 2014 han eliminado casi el 16% de las empresas que existían en aquella fecha. Se trata de un ajuste silencioso de los que forman parte de esas “terapias de choque” que son tan denostadas por la cúpula dirigente comunista. Y estando así las cosas, el decreto-ley del sistema empresarial es un insulto a los directivos y cuadros de estas organizaciones.

También han dado vía libre al decreto-ley modificativo de la Ley 105 (Ley de Seguridad Social) del 27 de diciembre de 2008, con la misma cantaleta de incluir medidas para fortalecer la empresa estatal socialista y facilitar la reincorporación al empleo de los pensionados por edad. Esto es justo lo contrario que quieren los trabajadores en las economías de mercado libre que aspiran a rebajar las edades de jubilación para disfrutar de años de descanso. Ahora el reenganche laboral será autorizado, en vez de facilitar jubilaciones anticipadas.

Al margen de la grave injusticia que esto puede suponer para quienes cotizaron con arreglo a otros planes de futuro, esta es la reacción de un gobierno que se llama comunista a una situación muy difícil que obliga a los cubanos jubilados a tener que volver a trabajar. Pensiones medias a 18 dólares al mes lo dicen todo.

Por último ─y desde luego haciéndose eco de la tesis doctoral de Díaz-Canel, que continúa decidiendo los destinos de la nación─, se aprobó un acuerdo para la creación del Consejo Nacional de Innovación, órgano consultivo del Estado, que asistirá al presidente de la República en la recomendación de las decisiones para impulsar la innovación en el funcionamiento del Estado, el Gobierno, la economía y la sociedad de forma coordinada e integrada. Sin duda, otro sanedrín para repartir prebendas en función de buenos comportamientos y fidelidades políticas.

Mientras que esto ocurría en la sede del Consejo de Estado, por todo el país los cubanos de a pie sufrían las interminables colas para conseguir algo que comer, rompiendo con los principios de distancia física necesarios para luchar contra la COVID-19, que avanza sin control por todas las provincias. Un año y medio sin divisas del turismo y con las exportaciones de bienes y servicios bajo mínimos hacen prácticamente imposible la compra en el exterior de productos.

Los cubanos van viendo que en estos tres meses de Tarea Ordenamiento, la subida de sueldos se ha quedado en nada, con los precios disparados por la falta de previsión del gobierno comunista. Los subsidios se han reducido y aunque se mantiene la denostada libreta de racionamiento, cada vez hay menos productos por esta vía y hay que buscar dólares. La confianza en las autoridades cada vez es más baja.

Para desesperación de los que tienen necesidad de dólares para comprar en las vergonzantes tiendas en moneda libremente convertible (MLC) lo que no se suministra en los comercios locales, o tienen que salir al extranjero, observan con alarma que en las CADECAS (Casas de cambio) y en los bancos no hay dólares o euros, y que en los mercados informales hay que pagar el doble del cambio oficial, con el gobierno y el Banco central mirando para otro lado.

Para colmo, después de sufrir un escenario económico que se parece cada vez más al llamado “período especial” ─y que tal vez apunte en el verano a un nuevo “maleconazo”─, los cubanos tienen que ver en la Mesa Redonda cómo Murillo o Bolaños justifican las medidas que han adoptado diciendo que son necesarias para el país. Siempre les quedarán los decretos-leyes que anuncia Granma a bombo y platillo como si fueran la salvación de la economía. Marrero lo advirtió: la gente no come planes.

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