“La Bola” no aguanta más: se disparan denuncias por estafa piramidal en La Habana

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(Foto: Revista Alma Mater)

LA HABANA, Cuba. ─ La gran estafa piramidal viralizada en las redes sociales bajo el nombre “La Bola” comienza a dejar una estela de detenciones, multas, riñas y centenares de personas timadas con sumas de dinero que oscilan entre los 25 y cinco mil pesos.

Solo en la estación policial de El Capri, sede municipal de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en Arroyo Naranjo, habían acudido hasta el pasado 15 de febrero más de trescientas personas a denunciar estafas vinculadas a ese juego.

La información fue ofrecida desde bajo condición de anonimato por uno de los agentes del orden que allí trabajan. La fuente amplía que los diez sectores policiales del municipio también registran denuncias de personas estafadas en “La Bola”, además de la ocurrencia de varios hechos violentos derivados de ajustes de cuenta contra personas que administraron alguna de estas pirámides.

“Los días 11, 12 y 13 ─de febrero─ fueron los más difíciles. Por ejemplo, en los Consejos Populares Capri y La Güinera tuvimos que intervenir en seis hechos de sangre por ajustes de cuenta. También tenemos nueve personas detenidas porque fueron estafadas y, para recuperar su dinero, quisieron desbalijar a la fuerza la casa del organizador del juego”, dijo el agente.

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Estación de la PNR en el Capri, Arroyo Naranjo (Foto del autor)

El Código Penal cubano, en su Artículo 334, sanciona de tres meses a un año de privación de libertad o impone multas de cien a trescientas cuotas a quienes “con el propósito de obtener para sí o para otro una ventaja o patrimonio ilegal ilegítimo, y empleando cualquier ardid o engaño que induzca a error a la víctima, determine a este a realizar o abstenerse a realizar un acto en detrimento de sus bienes o los de un tercero”.

El Artículo 220 también establece de tres meses a un año de cárcel o multas de cien a trescientas cuotas para quienes organicen o promuevan juegos prohibidos. Ambos artículos contemplan atenuantes que pueden elevar las penas hasta diez años de privación de libertad.

Sin embargo, la masificación del juego entorpece la aplicación de la ley. En la estación policial de Párraga uno de los oficiales argumentó que “la mitad de La Habana está metida en ´La bola´, por lo que “resulta muy complicado procesar a tanta gente”.

En la barriada Mantilla, Isabel Figueredo asegura que, para evitar la avalancha de quejas, las fuerzas del orden multan a los denunciantes bajo la premisa de que “tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le aguanta la pata”.

“Son siete mil pesos (de multa) para todo el que vaya a denunciar, y a los administradores del juego ni los llaman. Es como para meterle miedo a la gente, para que nadie vaya a la unidad. Todo se resume en quedarse estafado o matar al HP que te estafó”, reveló Figueredo, quien junto a su hija invirtió nueve mil pesos en “La Bola”.

Conocida entonces como “la burbuja”, años atrás los cubanos ya habían sido víctimas de este tipo de estafa piramidal inventada hace un siglo en los Estados Unidos por el emigrante italiano Carlo Ponzi.

La modalidad se compone de cuatro etapas que involucran a quince participantes. Es un sistema piramidal ─o de escalera─ donde muchos benefician a unos pocos que ingresan el 800 por ciento de su inversión.

En el escalón inicial se ubican las ocho últimas personas que ingresan a “La Bola”, depositando una suma de dinero acordada. La fase dos acoge a cuatro participantes, quienes deben captar dos nuevos jugadores para subir al nivel tres, donde se encuentran otras dos personas aguardando a que el ocupante del nivel superior cobre para ocupar su lugar.

Cada vez que el primer escalón de ocho jugadores se completa, cobra el escalón cuatro y el tercer escalón de dos jugadores se divide en dos círculos que deben reclutar, cada uno, ocho nuevos inversores para completar el ciclo. Constantemente se requieren nuevos miembros que alimenten los grupos que se van dividiendo.

“A mediano plazo siempre va a colapsar, dada la necesidad infinita de reclutar personas que aporten dinero fresco. Se trata de un sistema insostenible porque la inversión no tiene el respaldo de ningún método financiero probado, no genera bienes o servicios. Siempre habrá ocho veces más perdedores que ganadores”, explicó el Licenciado en Economía (r) Rafael Téllez Medina.

Cíclica y sin fin, como el cuento de la buena pipa, la estafa proliferó en el marco de la crisis generada por la inflación y el desabastecimiento imperante en la ciudad. Aunque muchos alegan haber sospechado que podían ser robados, vieron en “La Bola” una posibilidad de obtener dinero fácil y rápido.

“Por lógica sabes que hay alguna trampa, pero este tipo de cosas te envuelven porque las terminas viendo como la oportunidad de resolver problemas que tardarías años en sacar a flote”, apuntó Marcelo Galindo, quien pudo cobrar 36 mil pesos en par de oportunidades.

“Lamentablemente, unos ganan y otros pierden su dinero, a veces todo el que tienen. Por eso son las puñaladas y los machetazos que se están dando por ahí”.

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