Llévatelo viento de agua (I)

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Foto Cubadebate

LA HABANA, Cuba.- El pasado 5 de noviembre comparecieron en el programa televisivo Mesa Redonda el vice primer ministro y ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, y el ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, con el objetivo de informar sobre la situación actual de la agricultura, presentar la nueva política para la comercialización de productos agrícolas, brindar detalles de la Banca de Fomento Agrícola y profundizar en elementos de la Estrategia Económica y social del país.

De todo este maremágnum de cosas, lo que más interesó fue la nueva política de comercialización de productos agrícolas, ya que como se sabe es muy difícil en estos momentos conseguir viandas, frutas o vegetales en el país.

Sin embargo, fue grande la decepción de quienes escuchaban a Rodríguez Rollero. El ministro de Agricultura advirtió que esta política no resuelve los problemas de incremento de la producción, aunque “su aprobación propicia incentivos para los productores y comercializadores en aras de incrementar sus niveles de actividad”.

El objetivo principal es eliminar el papel monopólico del sistema Empresarial de Acopio. ¿Y quién inventó el sistema de Acopio? ¿El imperialismo, por casualidad?

Cuando los dirigentes del país hablan de lo que van a arreglar y rectificar, lo dicen como si la responsabilidad fuera de otros y no de la dictadura de 61 años. Es como si practicaran la teoría de lo que pasó pasó y ahora: “llévatelo viento de agua”.

Pero no es nuevo, es lo que acostumbran a hacer los dirigentes del régimen, culpar a los demás, para liberarse ellos de toda responsabilidad. Practican un victimismo crónico que funcionan emitiendo quejas —claro— sobre otros. Es una especie de trastorno paranoide lo que se puede percibir a nivel de gobierno cuando insisten —constantemente— en atribuir a otros la responsabilidad de todos los males.

Ahora, después de 61 años vendiendo productos agrícolas sucios y con tierra, lo que hace que te roben en el peso, de placitas o lugares donde se comercializan sin productos en los anaqueles, entonces se habla de “actualizar las normas de calidad establecidas para la compra de los productos agropecuarios a los productores”. ¿Cuáles normas? Porque el cubano se ha acostumbrado a tener que lavar en su casa —muy bien—lo que compra en el agro.

Además, la mercancía en muchas ocasiones está a la venta en mal estado, sin rebajar los precios. ¿Quién controla esto? ¿Quién ha vigilado hasta ahora que se cumplan las normas?

Pero el colmo de la desvergüenza fue cuando planteó: “El mercado agropecuario tiene que cambiar. No podemos seguir con la llamada góndola de acopio”. Para poner la puntilla en el problema, se refirió a la necesidad de ejecutar un programa de reanimación y modificación infraestructural y tecnológico en los mercados mayoristas y minoristas, que permita la transformación gradual a almacenes de nuevo tipo.

Todos recuerdan el Mercado Único de Cuatro Caminos, que se cerró para someterlo a una reparación general porque siendo uno de los más grandes que había en la capital estaba destruido. Y ¿cómo terminó? Después de arreglado se convirtió en una tienda en CUC, ha tenido sus historias por las colas, y ya en estos momentos se dice que va a formar parte de la red de tiendas en MLC (Moneda Libremente Convertible).

Al final de la intervención, Rodríguez Rollero lo dijo todo: “El Estado realizará el papel de regulador en el seguimiento y control de la producción, la contratación, el establecimiento de las prioridades en los destinos, los balances de productos, el control de los precios, la comercialización, la intencionalidad en la siembra y el uso de la tierra”.

Y ya el colmo es que han sacado a relucir el Sistema de Protección al Consumidor, el cual pretenden diseñar, implementar y controlar, pero en el futuro. Sin embargo, la Resolución No.54 de abril de 2018, emitida por la titular del Ministerio de Comercio Interior, establece las orientaciones sobre la Protección al Consumidor, y para ello se encarga de controlar el cumplimiento de lo establecido al respecto a varias Direcciones de Comercio, tanto a nivel de Ministerio como a nivel provincial, las cuales ya están creadas y sus funcionarios se supone que cobren para eso. La pregunta es ¿han hecho algo? Porque legislado está.

De todo lo antes expuesto, traducido de la teoría a la práctica, se puede entender que nada ha cambiado, ni la agricultura, ni va a cambiar.

Seguiremos en lo mismo de siempre, la dictadura buscando culpables y asumiendo el papel de víctima. Con esta especialidad que se ha llegado a crear, de deformar la realidad, tratan de envolver en una tela de araña al pueblo, explotando las debilidades y la empatía que todavía algunos pueden sentir por la mal llamada Revolución.

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