Los cubanos no somos bobos, Díaz-Canel

Miguel Díaz-Canel
Miguel Díaz-Canel (Foto: Reuters)

GUANTÁNAMO, Cuba. – A juzgar por los discursos de los dirigentes del régimen en el VI Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el 2021 debe ser mejor para Cuba.

Cada año por esta fecha las autoridades hacen vaticinios favorables para el desempeño de una economía que no acaba de enderezar sus caminos. Diciembre tras diciembre se deshacen en justificaciones para tratar de explicar la causa de los incumplimientos de los planes. Sin embargo, no hay consecuencias porque los diputados no les exigen absolutamente nada a los ministros que incumplen. Los que allí están no se deben a la patria, sino al Partido Comunista.

El viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, informó que al cierre de 2020 se estimaba un decrecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el orden del 11%, pues la actividad económica decreció en los cuatro trimestres del año en comparación con igual período del año anterior. Además del embargo norteamericano, el funcionario señaló a la COVID-19 como causante del pobre resultado. Cabe señalar que la caída venía desde antes, porque ya en el último trimestre del 2019 -antes de la pandemia- era apreciable el notorio desabastecimiento de los mercados.

Aunque Gil Fernández dijo que el escenario continúa siendo incierto y que los crecimientos programados para el 2021 van a ser inferiores a los de otros años, sí vaticinó un alza del PIB de entre un 6 y 7 %, algo realmente descabellado teniendo en cuenta los antecedentes y las circunstancias concurrentes.

Por su parte, el discurso del gobernante Miguel Díaz-Canel Bermúdez estuvo plagado de lugares comunes, manipulaciones, verdades a medias y mentiras notorias.

El premier aseguró que el plan de inversiones se incrementará en un 22% con respecto al 2020 y que el 60% de los recursos se concentrarán en los sectores priorizados, entre los que ubica al de la defensa. Se trata de un hecho incomprensible para muchos cubanos, pues, si no estamos amenazados militarmente por ningún país, no se entiende que en medio de una crisis como la que atravesamos los comunistas prioricen el sector de la defensa. De igual forma, ocultan la cifra de dinero que le asignan en el presupuesto estatal, siendo evidente que ese sector no se prioriza para defender al país, sino los privilegios de quienes forman parte de la estructura de poder de la dictadura, o lo que es lo mismo: para reprimir a los cubanos que disientan del proyecto político impuesto.

Díaz-Canel repitió que nadie quedará desamparado, aunque conviene no olvidar que todavía hay miles de familias cubanas durmiendo en albergues luego de que sus viviendas fueran derribadas por ciclones cuyo nombre nadie recuerda. Por supuesto, tampoco se refirió al desamparo jurídico en que se encuentran todos los cubanos que se oponen al modelo de gobierno establecido ilegalmente en nuestro país.

El gobernante justificó la existencia de las tiendas en moneda libremente convertible (MLC) con la fuga de capitales al exterior y señaló como responsables de ello a los emprendedores que crearon pequeños negocios capaces de suplir las carencias de los mercados estatales en divisas.

Y ya que el Presidente afirma que siguen con interés y respeto las preocupaciones de la población, sería bueno que la ANPP analizara cuántos “hijitos de papá” mantienen lucrativos negocios en el extranjero y cuántos de ellos gastan elevadas sumas de divisas en viajes como el que hace algunos años hizo Antonio Castro Soto del Valle por el mar Mediterráneo.

En dos momentos de su discurso Díaz-Canel afirmó que estaba en contra de cualquier tipo de discriminación. Si eso fuera cierto, estaría de acuerdo en modificar ese engendro jurídico que llama Constitución, que entroniza a la discriminación política como una de las características de la dictadura que representa.

Pero donde más incongruente con la realidad resultó su discurso fue cuando abordó la situación jurídica y política del país. El mandamás dijo que “hay que cumplir un muy intenso cronograma legislativo que le otorgue fuerza práctica a la Constitución”. Eso es precisamente lo que ha faltado, pues los comunistas dicen que tenemos una nueva Constitución, pero la violan constantemente.

“Somos la Asamblea del pueblo de Cuba y a sus demandas y a sus tiempos nos debemos. A nadie más”, expresó. Pero ese órgano no representa al pueblo cubano, porque sus diputados no fueron elegidos directa y democráticamente por el soberano. La ANPP representa únicamente a quienes apoyan a la dictadura y desconoce a los millones de cubanos que no lo hacemos. Si representara a todos los cubanos, como afirma Díaz-Canel, el señor Esteban Lazo Hernández, presidente del órgano legislativo, no llamaría a aplicar mayor represión contra aquellos cubanos a los que calificó como “contrarrevolucionarios”.

En Cuba, quienes disienten del régimen carecen de espacio para ejercer sus derechos pacíficamente, por eso son discriminados políticamente. Esto demuestra la falsedad de la afirmación de Díaz-Canel acerca de que aquí no hay discriminación y desmonta además el artículo 1 de la Constitución, que define al país como un Estado de Derecho. No puede haber un Estado semejante en una nación donde todos los ciudadanos no tienen garantizados sus derechos y son reprimidos y marginados por su posición política.

Dijo en otro momento el gobernante -en franca referencia a los recientes sucesos relacionados con el Movimiento San Isidro– que en Cuba no hay oposición política con base social, pero ocultó a la opinión pública nacional e internacional las acciones que caracterizan a la represión deleznable y violatoria de elementales derechos civiles y políticos que la Seguridad del Estado ejecuta en contra de los opositores pacíficos, periodistas independientes e intelectuales que se atreven a defender públicamente esos derechos. Tales acciones van desde impedir que esas personas salgan de sus domicilios -violando lo establecido en el artículo 52 de lo que llaman Constitución- hasta la ejecución de registros ilegales, golpizas, desapariciones forzosas, detenciones arbitrarias, robo de pertenencias y dinero, actos de repudio frente a sus domicilios, linchamientos mediáticos y sanciones de privación de libertad.

Haciendo estos discursos tan incongruentes con nuestra realidad y tan alejados del sentir de una gran parte del pueblo los comunistas se atreven a decir, sin ningún pudor, que representan a todos los cubanos. Quizás piensan que somos tontos.

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