Medicamentos en falta: Casi nada… ¿como en botica?

VILLA CLARA, Cuba. ─ En la transitada avenida que conduce hacia varios municipios del noreste de la provincia, y que se conoce popularmente como Carretera a Sagua, existe un punto en el que se unen tres icónicas locaciones. A un lado de la calle está enclavado el servicentro conocido por el mismo nombre; en la otra senda, y marcando la esquina, la tienda en moneda libremente convertible (MLC) “Las Avenidas”, seguida por la Farmacia de la zona.

No resulta casual, entonces, que en esta misma demarcación confluyan tres aglomeraciones para diferentes propósitos, en dependencia del día de entrada de los medicamentos al establecimiento mencionado. El Servicentro está destinado para la venta de productos mediante la libreta de abastecimiento, mientras que la tienda MLC poquísimas veces amanece sin muchedumbre circundándola. Esta semana, sin embargo, la farmacia ha permanecido prácticamente vacía.

Una señora que padece de una cojera crónica se ha acercado al mostrador para preguntar por los medicamentos que le corresponden mediante “el tarjetón”. Son alrededor de cinco prescripciones diferentes y no ha hallado la totalidad de los recetados desde hace dos meses. La dependiente argumenta con la misma frase cuando lee las recetas entregadas por varias personas que se han acercado en la última hora. “Están en falta”, espeta. “Esta tampoco ha entrado. A lo mejor para la semana que viene”, repite a todos.

Mostrador de una farmacia en Santa Clara (Foto de la autora)

La señora maldice a su modo. Culpa al bloqueo y a la “trancadera de la pandemia”. Explica que padece de “la enfermedad de la gota” y que debe tomar, además, analgésicos fuertes para sus dolencias. Va de retirada, ladeada y cojeando, y se vuelve a un desconocido de la cola colindante para hacer cierto alarde de antaña sabiduría: “Cuando era joven había un dicho que decía ´De todo como en botica´. Ahora habrá que cambiarlo por ´casi nada´”.

La estantería de esta y otras farmacias de Santa Clara están prácticamente desprovistas de los medicamentos más solicitados, contradiciendo el dicharacho popular heredado de otra latitud. En algunas colocan un talonario que anuncia varios remedios de medicina verde para calmar la tos, la diarrea o el malestar de estómago. “Hace rato que no se ve en Cuba el Novatropín”, apunta Yanaysi Alonso, una muchacha que anda en busca de cualquier medicina para dicho fin.

Farmacia en Santa Clara (Foto de la autora)

El Metilbromuro de Homatropina, un jarabe que calma los dolores estomacales, es conocido en la isla con su nombre comercial, al igual que ocurre con otros medicamentos como la “Duralgina”, la “Aspirina” o la “Benadrilina”, también desaparecidos recientemente. “En la Farmacia Internacional había hasta hace meses las Sales de Andrews”, cuenta Yanaysi. “Son carísimas y la gente las voló. Ahora hay que vivir a cocimientos para el dolor, pero la fiebre no se quita si no es con Dipirona o Paracetamol, que también están perdidos”.

“Mi preocupación principal es mi mamá, que padece del corazón y sin la Furosemida se le hinchan las piernas y casi no puede caminar”, dice. “Me quedan tres o cuatro en la casa y en la farmacia me dicen que no van a entrar por ahora. Al menos, han priorizado las pastillas para la presión”.

Cola frente a la farmacia Dr. Álvarez de la Campa (Foto de la autora)

Otras personas que confluyen en las cercanías afirman que han visto revender en la clandestinidad diferentes fármacos que hace mucho tiempo se esfumaron del botiquín de los cubanos y que, se especula, sean traficados desde otras provincias. Un blíster de Dipirona puede alcanzar el precio de 150 pesos en la calle y uno de Clordiazepóxido, para los nervios, puede llegar a costar más de 200.

Para paliar la crisis con los medicamentos, sobre todo los analgésicos, los dolientes han acudido a la homeopatía, en una especie de autocomplacencia para el alivio de cefaleas o molestias menstruales.  Los ungüentos, los antidepresivos y los antibióticos también han escaseado en estos últimos meses. En diferentes grupos de redes sociales los usuarios intercambian lo poco que les queda en casa por otro medicamento, aun cuando han sobrepasado su fecha de vencimiento; otros donan una o dos pastillas para completar el tratamiento de una abuela enferma o un paciente en edad pediátrica.

Cola frente a una farmacia en Santa Clara (Foto de la autora)

Muchas madres echan mano a la inventiva de antaño: les preparan baños a sus hijos con hojas de guayaba o manzanilla para curar infecciones de la piel o raspan la semilla del mamey para paliar algún brote de pediculosis ante la falta de Permetrina.

Sin embargo, la precariedad en las farmacias sobrepasa el propio tema de la ausencia de medicamentos para las afecciones dermatológicas, atenuar dolencias o bajar la fiebre. Frente a otra de estas instalaciones, otra joven ha acudido en vano a preguntar por las almohadillas sanitarias. “Este mes no han llegado y me deben algunas hasta del año pasado”, argumenta Dayana, residente del Reparto Chambery. “Como nadie tiene y a nadie le sobran, tampoco te las encuentras revendidas por ahí. Me da vergüenza decirlo, pero mi mamá y yo hemos tenido que volver a usar pedazos de pañales de cuando era niña”.

Medicamentos, Santa Clara, Cuba
Farmacia en Santa Clara (Foto de la autora)

Ante la inestabilidad con la venta de diferentes fármacos, las mujeres y los ancianos resultan, sin lugar a duda, el sector más afectado. En este primer grupo recae todo el peso de la búsqueda y rastreo de los medicamentos, las colas en las farmacias o hasta las alternativas para solucionar determinadas aflicciones. Sin embargo, las pastillas anticonceptivas y los condones están entre las ausencias más preocupantes.

Al igual que ocurre con otros medicamentos, los precios de los preservativos se han disparado en el mercado por cuenta propia. La diferencia consiste en que estos no son, en su mayoría, de producción nacional, sino importados al país o enviados mediante paquetería. La reventa de condones se ha convertido en un negocio solapado que parece dar sus frutos, pues cada unidad puede llegar a costar 20 pesos o más, en dependencia de las marcas, la calidad y hasta el sabor.

Anuncio de venta de condones y tabletas anticonceptivas en el mercado informal (Fotos: Captura de pantalla/Cortesía de la autora)

Tras una simple búsqueda en grupos de redes sociales se advierte que las pastillas anticonceptivas están entre los medicamentos más solicitados por las mujeres. “Casi nunca hay en ninguna farmacia, pero las he visto vender por ahí”, prosigue Dayana. “Cuando las sacan se acaban muy rápido porque somos muchas en la misma situación. Los hombres no se preocupan tanto por cuidarse, pero pocas queremos parir como está la cosa. Tampoco hay condones, o sea, no tienes ni cómo cuidarte de un embarazo ni de algo peor, lo que es extremadamente peligroso”.

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