Oscar Casanella: “Lo único que puede salvar a los huelguistas es la liberación de Denis Solís” 

Oscar Casanella (Foto: cortesía de la autora)

LA HABANA, Cuba. – “Estoy todavía allá adentro, dentro de la situación”. Oscar Casanella Saint-Blancard habla en presente como si aún permaneciera en la sede del Movimiento San Isidro. “Físicamente me sentía capaz de seguir en la huelga. Me estaba hidratando bastante. Tomaba dos litros de agua diarios y me deshidrataba muy lento. Lo que me impide seguir son las presiones familiares”, dice.

Aunque nadie le pide explicaciones, él las ofrece: “Las condiciones en que había dejado a mi esposa aquí con el niño, sola, y también la llegada de mi mamá, que vino de los Estados Unidos en cuanto vio el video de la noche en que nos rompieron las puertas con un pequeño pico y nos tiraron botellas. Ahí ella decidió que iría del aeropuerto a San Isidro”.

Las doctora Georgina de la Caridad Saint-Blancard logró entrar, al país y luego a San Isidro. Aunque había venido en febrero, cuando llegó a La Habana procedente de Miami le dijeron que había perdido la residencia. “Pero mi mamá estaba como una leona y logró pasar presionando y formando escándalo”, cuenta Casanella  Saint-Blancard.

El lunes, pasadas las 12:00 de la noche, se vio entrar a la sede del MSI a la madre de Oscar con agujas para comprobar los niveles de azúcar en sangre de cada uno de los huelguistas y dar consejos a los activistas, basada en su oposición a las huelgas de hambre. 

“Nunca hubiera tenido la iniciativa de iniciar una huelga de hambre ni nunca le hubiera propuesto a otra persona que la realizara. Pero al ver lo que nos estaba pasando, la represión tan grande y tan fuerte, estábamos muy indignados, los demás inician una huelga de hambre y me sumé en solidaridad aunque siempre estuve en contra de la huelga de hambre y de sed”, explica. 

Justo por sus conocimientos de Bioquímica, Casanella se trazó una estrategia de supervivencia: “Me dije: ‘ahorrando energía sé que mi vida va a durar al menos un mes’ y tengo esperanzas de que antes de que transcurra el mes se solucione este problema”. Ese era su propio cálculo, sin embargo ahora teme por la vida de Luis Manuel Otero y de Maykel Castillo, quienes son “los que peor situación médica tienen”.

Particularmente Castillo ―conocido como Maykel Osorbo― “ha tenido varios días hipoglucemias, tiene sensibilidad a la palpación en la zona de los riñones y debe estar comenzando a presentar daño renal”, lamenta el científico y activista cubano de 41 años.

Entonces, plantea un problema aún mayor. “Incluso si la libertad de Denis Solís llega muy tardíamente puede ser que llegue en un punto de no retorno en el que, aunque se les suministre agua con electrolitos y comida, puede que no se pueda evitar la muerte de ellos”.

Por su parte, el gobierno cubano se refuerza en su posición represiva y totalitaria, y niega la única solución posible para evitar la tragedia que se vislumbra. La apreciación de Casanella sobre las estrategias de la Seguridad del Estado tampoco es halagüeña. 

“Las primeras (estrategias) eran más violentas, para que saliéramos de la sede: cortaron el suministro de alimentos, amenazaron a los vecinos, echaron ácido hacia dentro de la casa. Ahora el método es el descrédito: andan con una cámara grabándolo todo”. 

El científico también cree que algunas de las estrategias de la policía política se han desplazado hacia los familiares de los huelguistas.

“Llegaron varias madres más o menos a la misma hora el mismo día. La madre de Luis Manuel, que nunca había ido a visitarnos, la de Adrián Rubio, la de Iliana Hernández, y claro que eso fue obra de las presiones de la Seguridad. Yo sé que el trabajo de ellos es meter miedo e intimidar”.

Asimismo, las más de 10 personas que se mantienen acuarteladas en San Isidro reciben amenazas diarias o conocen los rumores de los vecinos, quienes sugieren que “las tropas” estaban listas para sacar a los huelguistas Damas 955.

A 24 horas de haber dejado la huelga y la sede del MSI, Casanella se ha enterado poco de todo el movimiento que ha habido alrededor de los huelguistas de San Isidro. El “noviembre negro”, como llamara a este mes represivo la periodista de 14y medio Luz Escobar, incluye golpizas en el Parque Central de La Habana, protestas y detenciones en Matanzas, Villa Clara y Artemisa, ayunos en Santiago de Cuba y más huelguistas en apoyo a los de San Isidro en Camagüey. Además de todas las movilizaciones, convocatorias y pronunciamientos en ese universo paralelo en que se han convertido las redes sociales. 

“El aislamiento y la desinformación ha sido grande, más la información falsa que nos hacían llegar. A mí me cortaron los datos y el servicio telefónico el martes. Y a muchos de nosotros nos pasó lo mismo. Nos reunimos en San Isidro con la idea de salir todos juntos a hacer una peregrinación y de ahí para acá todo fue improvisación por las acciones de la Seguridad del Estado y las respuestas que hemos tenido que dar”. 

Casanella dice haberse interesado por Denis Solís desde que comenzaron a salir las noticias sobre su caso. 

“Me estreso pensando en qué yo hubiera hecho en caso de que entre una gente así a mi casa, aunque sea policía, sin mi consentimiento o sin una orden; y me solidaricé mucho más cuando supe que él había sido uno de los bicitaxistas que estuvo en las protestas públicas”.

“Les dije: ‘Estoy a su disposición’ porque sé que contra los menos visibles se ensañan”, asegura. 

La protesta pacífica que comenzó el día 12 de noviembre tras varios intentos de establecer la situación jurídica de Solís o de encontrar alguna fe de vida del artista miembro del MSI, aún tiene un desenlace incierto. La represión ha ido creciendo en proporción a las manifestaciones de solidaridad, y concuerda con lo que vio Casanella a su salida. 

“En la intersección de Damas y Avenida del Puerto, vi un operativo descomunal: mínimo cuatro patrullas, un camión en los que transportan a los policías; calculo que 10 agentes de la Seguridad, cinco a cada esquina; dos ambulancias; una guagua sospechosamente parqueada ahí y en varias esquinas agentes: se veía lo que eran por la forma en que estaban parados, por los pulóveres de rayas típicos”.

“El cerco que comenzaba en la esquina de la casa de nosotros ya no estaba ahí, por lo que se hacía más difícil grabarlos”, precisa el científico, quien ya ve la sede del MSI como su casa propia.

“Los huelguistas son personas de carácter muy fuerte, son luchadores por la democracia en Cuba”, asegura Casanella. “Es difícil predecir en qué momento puede ocurrirles un fallo multiorgánico. Los respeto porque creo que la principal responsable de la vida de una persona es la propia persona. Y siguiendo esa lógica recomiendo, aconsejo, pero no puedo obligar a nadie. Lo único que los puede salvar es que sigamos presionando para lograr la liberación de Denis Solís”, termina. 

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