Una asignatura pendiente: la afroHistoria cubana

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De izquierda a derecha Pepe Antonio, Mariana Grajales, Jesús Menéndez y Celia cruz. Collage CubaNet

MIAMI, Estados Unidos.- Casi en su totalidad, la historia de Cuba está narrada en blanco masculino, y si aceptamos este enfoque, habría que añadir que es la historia euro-macho-céntrica de la nación. Sin embargo, con más del cincuenta por ciento de la población actual negra y mulata —el porciento más marginado, más pobre y más maltratado de la Isla—, y con un racismo que perdura y que no se ha reducido ni un centímetro durante 62 años de régimen comunista, urge emprender un programa de estudio que documente los aportes y logros de la población “de color” cubana a través de la historia, para educar, sobre todo a los jóvenes que serán el futuro; para combatir los prejuicios con datos, nombres y apellidos; y aumentar el orgullo y el sentido de pertenencia nacional de la población afrodescendiente cubana, que es coprotagonista del desarrollo de la Patria.

Aprovecho el hecho de que en EE.UU., donde resido, en el mes de febrero se celebra la historia y las tradiciones culturales de la población afroamericana, sus políticos, sus inventores, sus pensadores e intelectuales, sus creadores y académicos, sus abolicionistas, sus líderes religiosos, su servicio militar, su lucha por mantener la Unión americana, sus sacrificios por el país, y su amor a la Patria. Esta es la nación de Sojourner Truth y de Martin Luther King, Jr., de Frederick Douglass y de Rosa Parks, de Paul Robeson y de Maya Angelou. Es justo el homenaje a la historia de los que arribaron a la colonia británica de Virginia como esclavos en 1619.

No se sabe con exactitud el año en que arribaron a Cuba los primeros esclavos provenientes del África, pero se calcula que fue entre 1511 y 1513. Es con ese evento que debe comenzar este proyecto de currículum sobre la afroHistoria cubana. La esclavitud cruenta de africanos comenzará en la isla con el despegue de la producción azucarera —y como resultado de la ocupación de La Habana por los ingleses, que durará 11 meses— y eso fue entre 1762 y 1763.

Ese año se registra la presencia del primer héroe popular cubano y afrodescendiente: José Antonio Gómez de Bullones (La Habana 1707-1762), más conocido como Pepe Antonio. Era negro liberto que fue nombrado alcalde mayor de la villa de Guanabacoa (entre 1748 y 1763).  Pepe Antonio encabezó la defensa de Guanabacoa contra la Marina inglesa durante la Toma de La Habana (1762), dando fe de valentía y de honor.

Durante los siglos XVI y XVII, los esclavos africanos desempeñaron trabajos agrícolas, y desarrollaron labores artesanales. Habría que dedicar al menos un capítulo del currículo a esos dos siglos. Hasta 1763 se introdujeron en Cuba unos 60 000 esclavos, pero entre 1763 y 1886 —año en que España abolió la esclavitud— se trajeron a Cuba cerca de 1 millón de esclavos de África. Esa población negra que con el tiempo se sentirá cubana, estuvo asignada hasta 1755 a los 93 ingenios que había en Cuba. Ya para 1792 el número de ingenios ascendía a 245. Luego de la revolución de Toussaint Louverture de 1804 en Haití llegaría a haber 350 ingenios activos y 50 en desarrollo en la isla.

La Cuba de los siglos XVIII y XIX bien podría describirse como un infierno de tortura humana, y sus ingenios, cárceles. Que aquellos esclavos hayan luchado y dado la vida por la independencia de una patria que era “su infierno”, y que sus descendientes mantengan vivo ese mismo espíritu patrio, proclama las grandes virtudes —la nobleza— de la población afro-descendiente cubana. Algo de todo esto —esclavitud, emancipación, servicio patrio—, hay que contar en este currículo de estudio.

Por ejemplo, con la revolución haitiana comenzó a fraguarse en Cuba “el miedo al negro”. Hasta Simón Bolívar le escribió al anti-esclavista José Antonio Saco que Cuba debía postergar su independencia hasta que hubiera más blancos que negros en la isla, ya que el continente tenía más que suficiente con una república negra —Haití—, y no era recomendable una segunda. ¡Cuán racista era Bolívar, “el Libertador”!

Tendríamos incluso que cubrir la vida de José Antonio Aponte, y la organización en 1812 de la sublevación de esclavos que lleva su nombre. Tal rebelión fue la primera vez que en Cuba se dio un grito de libertad, el primer golpe contra la esclavitud y contra los abusos del gobierno español en la Isla. Negro libre, descendiente de yorubas, autodidacta, escultor en madera, dibujante y carpintero de profesión, Aponte fue ahorcado junto a ocho de sus colaboradores el 9 de abril de 1812. Habría que estudiar esta rebelión como el principio de la lucha abolicionista e independentista del pueblo cubano.

Otra vida —y también su obra— que todo cubano debe conocer es la de Gabriel de la Concepción Valdés, “Plácido”, poeta matancero que cayó víctima durante la represión de España que siguió a la Conspiración de la Escalera en 1844. Fueron encausadas más de 3 000 personas de color, tanto libres como esclavas. Murieron unos 300 negros y mulatos a causa de las torturas; 78 fueron ejecutados, 400 desterrados y 600 encarcelados.

Es imprescindible conocer todo esto para que no quede duda de lo intensa y larga que fue la lucha por la libertad de todos los cubanos, hasta dónde se remonta, y quiénes fueron sus principales protagonistas y víctimas —tanto blancos como negros, hombres y mujeres— mucho antes de las tres guerras de independencia.

Conociendo se aprende a respetar y a querer. Ese currículo básico, además de inspirar admiración y empatía en toda la población, y un sentido integral y equitativo de orgullo nacional, tiene que incluir muchas fechas y muchos nombres, por ejemplo:

  • El 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes y otros hacendados pro-independencia y anti-esclavistas liberan a sus esclavos;
  • La abolición de la esclavitud que declara la Asamblea Patriótica de Camagüey el 26 de febrero de 1869, en medio de la Guerra de los Diez Años;
  • La protesta de Baraguá, el 15 de marzo de 1878;
  • Mariana Grajales, maestra, emprendedora, y madre de los Maceo;
  • Los mayores generales Antonio y José Maceo, José Guillermo Moncada, Quintín Banderas, Flor Crombet, Agustín Sebreco, entre otros;
  • La composición del Ejército Mambí; origen afro-antillano del término “mambí”;
  • Juan Gualberto Gómez, líder revolucionario de la segunda mitad del siglo XIX, periodista; y senador de la República;
  • Las organizaciones de “cubanos y cubanas de color” del exilio del siglo XIX, entre ellas la Asociación de Cubanos de Color en Nueva York y los 15 miembros de la misma que cargaron en hombros hasta el cementerio el ataúd del patriota Francisco Vicente Aguilera, el 22 de febrero de 1877, diciendo: “Estamos obligados a rendirle honores por sus actos anti-esclavistas y su lucha abolicionista”;
  • José White (1836-1918) y Claudio Brindis de Salas (1852-1911), compositores clásicos del siglo XIX, y violinistas de renombre internacional;
  • Martín Morúa Delgado (1859-1910), líder revolucionario, novelista y periodista, primer senador negro de Cuba (1901-1909) luego presidente del senado de la República (1909) y Ministro de Agricultura (1910);
  • General Domingo Méndez-Capote, el segundo vicepresidente de Cuba (1905-1906);
  • La fundación del Partido Independientes de Color (1908) por Evaristo Estenoz; razones del Partido;
  • La adopción —y sus razones— de la Enmienda Morúa en el Congreso de la República (1910);
  • La Guerra de 1912 (también conocida como la Masacre de los Independientes de Color);
  • Fulgencio Batista y Zaldívar, presidente electo de Cuba (1940-1944);
  • Lázaro Peña, líder obrero, elegido en 1939 como primer secretario general de la CTC;
  • Jesús Menéndez, líder obrero del sector azucarero, luchador incansable por el bienestar de los trabajadores de ese gremio;
  • Nicolás Guillén, intelectual y poeta;
  • Gastón Baquero (1914-1997) poeta, ensayista y periodista, jefe de redacción del Diario La Marina durante la República;
  • La vida, los retos y los logros de los grandes afrodescendientes de la música cubana de los siglos XX y XXI: Rita Montaner, Benny Moré, Bola de Nieve, Israel “Cachao” López, Celia Cruz, Cándido Camero, La Lupe, Bebo Valdés, Paquito D’Rivera, entre muchos otros;
  • Al igual que con los músicos, hay que incluir a los artistas de la plástica, los escritores, los cineastas, los intelectuales; ejemplos:
  • Sara Gómez (1942-1974), cineasta;
  • Belkis Ayón (1967-1999), artista de la plástica y grabadora;
  • Nicolás Guillén Landrián (1938-2003), cineasta, documentalista, preso político;
  • Como en el período republicano, hay que incluir a los pensadores, luchadores, políticos, disidentes, y víctimas del período posterior a 1959, desde el historiador marginado Walterio Carbonell (1920-2008) hasta el profesor y líder opositor Félix Bonne Carcassés (1939-2017), coautor de “La Patria es de todos” (1999).

Y así sucesivamente. La lista es interminable. Confeccionar este currículo será un trabajo minucioso y abarcador, que se extienda hasta el presente. A partir de 1959 los criterios son más complejos. Habrá que ser justos e inclusivos, todo lo contrario de los censores oficialistas de los últimos 62 años. La historia también se divide y se multiplica en disciplinas culturales y humanísticas, y se bifurca entre diáspora y territorio nacional. No será nada fácil ser objetivos, incluir a un Esteban Lazo sin cometer una injusticia con Coco Fariñas, con Ernesto Díaz Rodríguez, con Orlando Zapata, o con Bertha Soler. Incluir a Omara Portuondo sin ofender la memoria de Olga Guillot.

Ahí está el reto mayor de esta asignatura pendiente sobre la afroHistoria cubana, que necesita mucha justicia y mucha equidad.

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